Entrevista a Yolanda Heredia
Fecha Martes, 21 de Noviembre de 2006
Tema Noticias




Por Eliana Diéguez

Yolanda Heredia, bailarina solista como ella proclama, baila para sí, con ella misma, y verla envuelta con su traje de bata de cola, claramente plasma lo que dicen sus palabras, como un reto en donde siempre consigue la victoria.

- Quisiera saber, a partir de leer entrevistas anteriores, acerca de tu inclinación hacia el Flamenco, ¿fue algo elegido o te inclinaste por el hecho que tu familia estaba inserta ya en ese mundo?

Ni tan siquiera, fue así de natural, desde pequeña, ya desde chiquitita se me hizo muy natural.

-Y, ¿cuándo fue que pensaste dedicar tu vida al Flamenco, o se fue dando?

Yo sabía que quería bailar, quería ser bailaora solista, proyecté que no quería toda la vida estar en un tablao, no trabajar en fiestas privadas, en mi imaginación era desarrollarme como bailaora solista, además de enseñar, y bueno, eso surgió solo porque no podía parar, como que empecé desde chiquita y al ser profesional me faltaban dos años para terminar el colegio. Y lo que pasó es que a los trece años surgió la posibilidad de dar clases a niños sordomudos y eran chicos tan pequeños que no podían coordinar cual era derecho ni izquierdo y ahí me di cuenta lo que era la docencia.

- Desarrollaste un Ballet, ¿incorporaste alumnas a tu repertorio?

En muy pocas ocasiones incorporé mis alumnas a un espectáculo, hubo distintos momentos. Una vez si armé un espectáculo completo con mis niñitos, como me lo tomaba más bien en serio, quería tomarlo como con iniciativa, que el escenario era una cosa seria y tomarlo con responsabilidad. La primera vez que preparé un espectáculo eran todos niños sordomudos, bailaron en base de tambores para que sintieran la vibración en el estomago.

- Vos hablaste en otra oportunidad acerca de los más de cincuenta palos del Flamenco, ¿cómo se logra conocerlos uno que no es nativo de allá, de España?

Si con estudio se logra conocer, hoy en día tienes que educarte, escuchar, y cuando te das cuenta en vez de tener tres discos tienes la pared llena, y tu mismo te informas que de alguna manera sincronizas con tu propio sentido, y primero te informas y luego te ubicas y te colocas en qué te gusta, lo mismo que alguno va a ser más real a la hora de expresarlo, hoy en día gracias a Dios hay mucho más material. Hay CD de colecciones, de cante antiguo, por ejemplo y te metes y socorro, me entiendes…?

- ¿Cómo ves el entramado que hoy se ve en espectáculos donde se mezcla el Flamenco con el Jazz?, como ahora vos estas haciendo algo con el Tango, por ejemplo.

Yo creo que no perder la raíz hoy en día es una gran responsabilidad, porque no está tan al alcance de la mano ya que tu tienes que indagar, tienes que dedicarle tiempo extra, estudio extra, que el ritmo de la vida te lleva, la velocidad, se baila a veces como uno está, entonces eso influye, hay mucha información que quieras o no recibes, tanta información de todos lados, la gente se preocupa mucho, gracias a la mayoría de las personas que se ocupan de verdad que no son ni de Andalucía, son más bien del extranjero, que tienen algo especial con Andalucía, con España, y siempre la distancia te hace estar más cerca.

- Por otro lado, sé que mencionaste el tema que la gente que no está rodeada de ese ambiente Andaluz, está sometida a buscar más la raíz que quizás los de allá intentan innovar, crear.

Exacto, es así, es que aparte, si te pones a pensarlo es natural, y además está el respeto de no sacar los pies fuera del plato, me parece que quienes innovan son los que con el rodaje conocen gente de aquí y de allá, músicos de jazz, de hip hop, y van sin darte ni cuenta integrándose y si tiene envergadura vale la pena.

- ¿Qué mensaje quisieras dejar a tu alumnos?

Bueno para mi, un mensaje para que perdure no tanto, simplemente tengo mi propio camino, mi guía interna y si te sales de ahí te desubicas y vas a merced del viento y para no salir de ahí hay que apropiarse de ese sentimiento, y ser conciente de tus limitaciones y concentrarte allí, no pelearte con ello ya que todo vuelve de ese lado y apoderarte de tu velocidad y de tu propio proceso. Hay chicas que le mandas una información y en diez minutos la tienen y otras que en diez años recién le salió y qué tiene más valor, hoy en día se valora la velocidad.

- ¿Qué crees, que está todo inventado o todo se complementa, se modifica?

Es que realmente ahí empieza la confusión, tu no sabes nunca de todo lo que te rodea y se te cae la ficha como dicen aquí, que algo que supones creaste, es algo que viene de otro lado y estamos abiertos a nuestra memoria, algo de acá o de allá se te mete y sin darte ni cuenta lo estás poniendo quizás en un escenario, teniendo en cuenta eso, vos crees que es propio, tuyo y para que eso suceda tenés que haber estado en una habitación a oscuras y no haber salido de allí.

- Hay personalidades que marcan un estilo y luego queda registrado, por ejemplo, ¿qué pensás al respecto?

Totalmente y a partir de allí queda una Escuela, hay estilos y cada uno tiene el suyo, por ejemplo con Camarón, ese hombre cantaba con su particularidad, era introvertido y todo el mundo decía: huy, qué estilo y demás, y él lo sentía como que pasó, y esto qué es, dejáme un poquito por que lo único que quería era cantar y listo.

- ¿Cómo surge tu enamoramiento con la bata de cola?, que aquí todo el mundo te conoce por tu dominio, para con ella.

Simplemente lo convertí como un reto mío, sin ningún mérito bailaba porque era parte de mi, mi familia estaba metida y cuando me di cuenta era mi medio de vida, y ya estaba allí, nunca pasé por una escuela bolera, ni suelo, no sabía lo que era un estiramiento ni nada o sea embrutecida de la mejor manera posible, harta de estar en cualquier tipo de escenario, harta de todo eso, conocí todos los palos, improvisando y eso.

- Eso de improvisar, ¿es real?, ya que como hablábamos antes, todo surge de algo que traemos dentro.

Remontas de la seguridad de conocer el cante, lo que le da calidad, honestidad, es que tu reacción depende del ambiente en donde estés, la guitarra, el cante, no es lo mismo bailar aquí en un saloncito que arriba de un escenario, me entiendes, hacerte con el lugar, la circunstancia, con lo que te rodea, eso es improvisar.

- ¿Qué es el Flamenco para vos?

La única manera que yo podría decir, es silencio, no podría ponerte ni una palabra en concreto, ni tres horas de charla, ni nada, para mi es ser de una manera determinada; es hacerlo de tu vida, el ser Flamenca es convertirlo en tu vida, como se escapa, te toca y se va, hay que cuidarlo porque estamos en una sociedad tan fogueada, es tomarlo como base de tu vida.

- ¿Cómo fue que logras un paralelismo con respecto al baile con bata de cola y el Tango?

Desde mi visión es que la técnica que yo uso con la bata de cola, tiene que ver con el baile del hombre, la manera en que se pisa, en que se manda una orden para que la bata reaccione, si tu estás preparada técnicamente para dar esa orden y que la bata reaccione claramente, entonces estamos hablando de códigos que el bailarín de tango lo tiene incorporado. Como para mi la bata contiene esa vida, que no es un trapo, que es parte de ti y que tu tienes que darle vida y lo descubrí de tanto planchar en la milonga, la gente pensaba que a esta gallega loca qué la voy a sacar a bailar y entonces observé mucho y aproveché para entender y sentir qué pasa con la mujer, hay que verlo desde otro lado.

- Siempre predomina en vos el bailar por sobre la docencia, ¿no?

Para mi la docencia me sirve porque mi mente está despierta, viajo tanto que estoy aquí como en Alemania, en Japón, San Francisco, y ahora me voy a México.

- Con respecto a tus estudios, continúas capacitándote, formándote, por quienes vos crees que saben más que uno, ¿o ya no?

La verdad es que perdí esa ambición, prefiero cuidarme, ese mínimo toque interno que de alguna manera se me incorporó en mi cuerpo y que me siento muy honrada. Fueron muchos años y veo que tengo un poquito, mínimamente la capacidad de ver que no es fácil acomodarte a ti mismo, sentirte cómodo con lo que haces y que en el camino con esa misma ambición te lo puedes perder por ahí y otra vez pensar dónde estuvo, ya que anduve muy pendiente de ver qué tenía adentro y una vez que lo tuve, trato de cuidarlo, qué escucho, con quién me meto y eso.





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